Una boca con múltiples problemas simultáneos: caries, piezas ausentes, malposición y desgaste. El único camino era ordenarlo todo antes de rehabilitarlo — saneamiento, ortodoncia, composite inyectado e implantes en una secuencia planificada al milímetro.
Resultado final
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El reto
No todos los casos permiten ir directamente a la fase estética. A veces la boca llega con tantos problemas simultáneos — caries activas, piezas ausentes, posiciones incorrectas, desgaste — que intentar restaurarla sin un orden claro condena el resultado desde el principio.
Este caso lo tenía todo: necesitaba una fase de saneamiento completo antes de poder pensar en ortodoncia, y la ortodoncia tenía que terminar antes de poder colocar los implantes y hacer la rehabilitación con composite. Cada fase prepara la siguiente. Saltarse alguna es construir sobre arena.
El objetivo final no era solo que estuviera "bien" a la vista — era conseguir una oclusión correcta, recuperar la función y dejar cada pieza en la posición más favorable para que dure lo máximo posible.
Paso a paso
Los tratamientos multidisciplinares requieren un orden estricto. Cada fase tiene su porqué — y hacerlas en el orden correcto es lo que marca la diferencia entre un resultado que dura y uno que fracasa a los pocos años.
Antes de mover un solo diente o colocar un implante, hay que tener la boca sana. Eliminamos toda la caries activa, resolvemos los problemas periodontales, tratamos las endodoncias necesarias y dejamos cada pieza en condiciones de aguantar el tratamiento que viene. Sin esta fase, cualquier ortodoncia o rehabilitación posterior está comprometida desde el inicio.
Con la boca saneada, la ortodoncia nos permite colocar cada diente en su posición ideal antes de rehabilitarlo. En este caso, la malposición existente generaba contactos incorrectos y cargaba de forma desigual algunas piezas. La ortodoncia corrige eso: alinea, crea espacio donde falta, cierra espacio donde sobra y deja la oclusión en la posición más favorable para la fase restauradora. Un diente bien posicionado aguanta más, trabaja mejor y necesita menos material para quedarse perfecto.
Con los dientes correctamente posicionados tras la ortodoncia, restauramos las piezas con composite inyectado: una técnica que permite recuperar la anatomía dental con una precisión y un resultado estético muy superior al composite convencional. El material se inyecta mediante una llave de silicona fabricada a medida sobre el diseño digital, lo que garantiza que cada diente quede exactamente como se planificó — forma, tamaño, color y guías de oclusión incluidos.
En paralelo o tras la rehabilitación con composite, colocamos los implantes en los espacios donde faltan piezas. Tener la ortodoncia hecha previamente garantiza que el espacio para el implante sea el correcto y que los dientes adyacentes estén en la posición ideal para no interferir. Los implantes se restauran con coronas que armonizan con el composite colocado, consiguiendo un resultado homogéneo en toda la boca.
Cuando toda la rehabilitación está colocada, hacemos el ajuste fino de la mordida: verificamos que todos los contactos sean equilibrados, que no haya sobrecargas en ninguna pieza y que las guías de desoclusión funcionen correctamente. Es la fase que más se nota a largo plazo — una oclusión bien ajustada es lo que hace que los composites no se fracturen, que los implantes no sufran y que cada pieza dure el máximo tiempo posible.
Galería
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En movimiento
Próximamente añadiremos el vídeo del proceso y el testimonio de la paciente.
El proceso completo y el testimonio de la paciente en primera persona.
Los casos multidisciplinares son los que más nos apasionan. Cuéntanos tu situación en una primera visita — evaluamos todo y te explicamos qué hay que hacer y en qué orden.